Comunicado del Santo Sínodo de Antioquía Balamand, 09 de junio de 2017

El Santo Sínodo de Antioquía celebró en el Balamand entre el 6 y el 9 de junio de 2017 su séptima reunión ordinaria presidida por Su Beatitud el Patriarca Juan X Yazigi y contando con la presencia de Sus Eminencias Reverendísimas:

Elías (Arquidiócesis de Beirut y dependencias), Elías (Arquidiócesis de Sidón, Tiro y dependencias), Damasquino (Arquidiócesis de Brasil y dependencias), Saba (Arquidiócesis de Horán y toda la Montaña de los árabes), Pablo (Australia y Nueva Zelanda), Jorge (Arquidiócesis de Homs y dependencias), Siluan (Arquidiócesis de Argentina), Basilio (Arquidiócesis de Accar y dependencias), Efrén (Arquidiócesis de Trípoli, el Koura y dependencias), Ignacio (Arquidiócesis de Francia y Europa Occidental y Meridional), Isaac (Arquidiócesis de Alemania y Europa Central), José (Arquidiócesis de Nueva York y toda América del Norte), Gattás (Arquidiócesis de Bagdad, Kuwait y dependencias), Siluan (Arquidiócesis de las Islas Británicas e Irlanda), Antonio (Arquidiócesis de Zahle, Baalbek y dependencias).

Participaron también el vicario patriarcal S.E. Efrén (Maaluly), secretario general del Santo Sínodo, y el redactor de actas del Sínodo el Ecónomo Jorge Dimás.

Se dispensaron de su participación Sus Eminencias Reverendísimas: Juan (Arquidiócesis de Latakia y dependencias), Antonio (Arquidiócesis de México, Venezuela y dependencias), Sergio (Arquidiócesis de Chile), Jorge (Arquidiócesis de Biblos, Batrún y dependencias) y estuvo presente en las oraciones de los Padres del Sínodo y en sus peticiones S.E.R. Pablo (Arquidiócesis de Alepo, Alejandreta y dependencias) quien continúa ausentado en cautividad.

Los Padres del Sínodo rezaron por el descanso del alma del arzobispo Elía Saliba, de memoria tres veces bendita, quien se durmió en el Señor el primero de abril de 2017; elevaron sus súplicas al Señor para que conceda reposo a su alma con los justos y para que su largo camino de servicio a la Iglesia de Cristo sea recibido como ofrenda. Luego procedieron a consultar la situación de la Arquidiócesis vacante de Hama, partiendo del informe presentado por el vicario patriarcal, el obispo Nicolás Baalbeky. Los Padres del Sínodo agradecieron al vicario patriarcal y tomaron nota de los candidatos propuestos por el congreso arquidiocesano de clérigos y laicos que se celebró en la ciudad de Hama el 27 de mayo de 2017 en el que se propuso los siguientes candidatos: los obispos Nicolás Baalbeky, Atanasio Fahed, Elías Tomé, Efrén Maaluly, Constantín Kayyal y el archimandrita Moisés Al-Jassy. Estos nombres constan en la lista de clérigos episcopables emitida por el Santo Sínodo. Seguidamente, los Padres del Santo Sínodo agregaron sus tres candidatos a la lista y se dirigieron a la capilla de la residencia patriarcal y eligieron al obispo Nicolás Baalbeky como arzobispo de Hama y dependencias.

Los Padres del Sínodo recibieron la visita de varios feligreses que ocupan cargos públicos y escucharon cuatro intervenciones presentadas por el diputado y vicepresidente del parlamento Gassán Hasbani, el exministro Tarek Mitri, el exministro Nicolás Nahás, el diputado Gassán Moujaiber y otros especialistas. Con esto se informaron los Padres a cerca de lo que acontece y los desafíos políticos, económicos y sociales que confronta Oriente y sus cristianos en particular. Valoraron las presentaciones por sus ideas y sugerencias que tienen como objetivo afirmar la presencia cristiana y reactivar el testimonio ortodoxo. Insistieron sobre la importancia de estos encuentros para lograr un único punto de vista antioqueno a las cuestiones y desafíos planteados.

Los Padres del Sínodo debatieron sobre la situación de las arquidiócesis en Oriente y en la Diáspora, exponiendo los logros del pasado año y los desafíos que estas arquidiócesis enfrentan en el campo pastoral, espiritual, social y de desarrollo. Expresaron su alegría por la participación activa de los fieles en la iglesia y por su compromiso y lealtad a los valores del Evangelio, exhortándolos a profundizar este compromiso y a expresar su fe en obras en los diferentes sectores de la vida y a donde fueron llamados a dar testimonio de fe. Los Padres apreciaron en particular la participación de las diócesis de la Diáspora en los tres continentes, Europa, América y Australia, en acudir al auxilio de los hermanos desplazados a quienes recibieron en sus comunidades parroquiales. Expresaron su agradecimiento por la caridad y la solidaridad demostrada a sus hermanos de Oriente y por sostener las obras de socorro que coordina y realiza el Patriarcado.
Los Padres examinaron la situación de los tribunales espirituales en Siria y el Líbano y decidieron continuar el diálogo al respecto para preparar un proyecto para el desarrollo de los tribunales espirituales partiendo de los años de experiencia atesorada, a fin de perfeccionar la efectividad y transparencia de estos tribunales.

Los Padres adoptaron el informe especial a cerca de las novedades en el mundo ortodoxo posteriores al “Sínodo de Creta” del año pasado y a cerca de las conferencias episcopales regionales en la Diáspora. El informe resaltó el papel desempeñado en los últimos años por Antioquía en el terreno del testimonio de la Iglesia Ortodoxa Universal.

Los padres expusieron también varios informes sobre el trabajo ecuménico, el diálogo ortodoxo-católico romano y la obra del CMI (Consejo Mundial de Iglesias). Destacaron la importancia del diálogo con el mundo cristiano y la posición de apertura de Antioquía en este diálogo para vencer las dificultades de un testimonio cristiano único en el mundo de hoy que experimenta cambios veloces y radicales que exigen un punto de vista cristiano común que surja del Evangelio y de la tradición común que une a los cristianos.

Los Padre no dejaron de considerar las tribulaciones que sufren sus hijos a causa de las guerras existentes y las crisis económicas por las que atraviesan los países en los que viven. Se presentó en particular la obra del departamento patriarcal para socorro y desarrollo que está trabajando en todo el territorio sirio como brazo de auxilio del Patriarcado en servicio de caridad. Expresaron su agradecimiento a los que trabajan en este departamento, a los asistentes y a los donantes. En vista al número de crisis económicas y sociales, los Padres exhortaron a todos a apoyar esta obra solidaria y a sostener este programa vital que enciende una luz en las tinieblas de una crisis apabullante que azota a un gran número de nuestros hijos en diferentes aspectos de sus vidas, tales como su hogar, el cuidado sanitario, la alimentación, la educación y otros. Los Padres se detuvieron a considerar la situación de la formación teológica en la Sede Antioquena y el rol que en esto desempeña el Instituto de Teología San Juan Damasceno. Destacaron la importancia de este Instituto como seminario para la formación de párrocos y pastores y como institución que sirve para la unión de Antioquía, promoviendo y difundiendo la Teología Antioquena y la formación sacerdotal en la Iglesia Antioquena.

En el marco de la reunión ordinaria del Santo Sínodo, visitaron S.E.R. Mons. Efrén Kiriakos (Trípoli) y Antonio Soury (Zahle) a S.E.R. Mons Jorge Khodor (Byblos y Batroun) para transmitirle el amor y las oraciones de S.B. el Patriarca y de los Padres del Sínodo y para hacerle llegar el estudio realizado acerca de la situación del arzobispado de Biblos, Batrún y dependencias, considerando las medidas posibles a tomar al respecto.

Los Padres fueron informados de la visita que realizó Su Beatitud a la arquidiócesis de Alepo después del cierre de la batalla de liberación de su ciudad. Los Padres reivindicaron su repudio a la guerra destructora que sufre el pueblo sirio en su totalidad y las penurias que causaron y siguen causando las grandes pérdidas humanas y materiales. Esto llevó a una desintegración de la sociedad en Siria donde perecieron miles de muertos, heridos y desaparecidos, además de las olas de desplazados y refugiados que se produjeron como nunca antes visto en todo el mundo. Los Padres advirtieron a cerca del boicot y las sanciones económicas impuestas al pueblo sirio que causaron daños en toda la gente y particularmente en la clase trabajadora y entre los pobres que empeoraron su situación de pobreza y desgracia, siéndoles imposible conseguir el alimento diario y las necesidades mínimas para el hogar, la salud y la educación. Por ello, los Padres exhortan a la comunidad internacional a que trabajen para levantar el boicot impuesto al pueblo sirio y que se comprometan para poner fin al terrorismo, la violencia, la expulsión y la desintegración. Exhortaron a contribuir vivamente para que el alto el fuego se haga efectivo y se establezca nuevamente la paz interior. El pueblo sirio no nació para alimentar las luchas entre las potestades de este mundo, ni para matar ni ser desplazados ni expatriados, sino para vivir en libertad con dignidad y para dar testimonio de los valores de la tolerancia y la convivencia, tal como lo ha sido a lo largo de la historia.

Los Padres del Sínodo exhortaron a la gente de bien de este mundo a ponerse manos a la obra para que se sepa el destino de los desaparecidos y cautivos y para que sean liberados, entre ellos los arzobispos Pablo (Yazigi) y Juan (Ibrahim) cuya desaparición es un misterio inexplicable frente al silencio internacional que se practica. La ausencia de estos dos arzobispos en sus arquidiócesis y en sus iglesias queda a cargo de la consciencia viva de todo el mundo y particularmente de aquellos que los mantienen en cautividad. 

Los Padres aprobaron el retorno del Líbano a su posición activa en el mundo después de la elección del presidente de la república y la formación de gabinete y el retorno de la legislación al parlamento. Destacaron la importancia de respetar el pacto político y la constitución en el momento de aprobar un proyecto de ley para el sistema electoral que proporcione una representación apropiada para todos los componentes y sectores de la sociedad libanesa y que afirme la convivencia y la coparticipación en el marco nacional, superando los límites de las religiones y confesiones.
Los Padres bendijeron todas las gestiones hechas para combatir la corrupción y poner fin al derroche del dinero público considerando que es un paso fundamental para que los ciudadanos no sientan el peso de la injusticia y para toda reforma en la administración del estado libanés, quien ha sufrido las consecuencias de una corrupción rampante. También reivindicaron su reclamo de reactivar los sistemas de control, responsabilidad pública y justicia, liberándolas de las manos de quienes los puedan dañar para que el ciudadano libanés recupere su confianza en las instituciones del estado.

Los Padres del Sínodo esperan un sistema en el Líbano basado en los fundamentos de la ciudadanía y la igualdad efectiva y completa entre todos los componentes del pueblo libanés. Frente al sistema vigente, expresan su rechazo a que sus hijos sean marginados y privados de formar parte de ciertas administraciones estatales y de los empleos públicos. Los Padres expresan su insatisfacción por la exclusión exagerada a la que se exponen los ortodoxos en la distribución de empleos públicos, algo que va en contra de la práctica establecida.
Los Padres siguieron con mucha preocupación la situación de las guerras existentes en Iraq, en Yemen y en otros países árabes en los que viven los hijos de estos países, situaciones de temor y preocupación, de pobreza y necesidad. Rogaron a Dios que muestre su misericordia con los pueblos de la región árabe y con todos los pueblos del mundo y que les permita vivir una vida digna, en seguridad, paz y tranquilidad. Los Padres también denunciaron los crímenes que los cristianos sufrieron recientemente en Egipto como así también todos los intentos de sembrar el miedo para la expatriación y el desarraigo de sus tierras y apreciaron las voces del pueblo egipcio que expresaron su repudio y denunciaron estos ataques de barbarie. Los Padres deliberaron también sobre el sufrimiento permanente del pueblo palestino y condenaron los intentos de las autoridades israelíes de imponer la supremacía de los israelíes al pueblo palestino y aprobaron las valientes tomas de posición internacionales que condenan estas políticas y prácticas israelíes por considerarlas racistas en todos sus detalles. Así también, los Padres condenaron toda forma de terrorismo y de extremismo, tales como las operaciones terroristas suicidas que afectaron a más de un país en el mundo e hicieron un llamado a aunar los esfuerzos internacionales para combatir el terrorismo donde se encuentre.

Los Padres escucharon un estudio acerca de la santidad y los santos en el mundo de hoy y resaltaron, frente a la próxima celebración del Domingo de todos los santos, la importancia de tomar conciencia del significado de la santidad hoy. También expusieron algunas experiencias en Antioquía referentes a la veneración de santos. Los Padres exhortaron a sus hijos a percibir los caminos de la santidad y a adentrarse en ellos donde quiera que se encuentren viviendo. Así también recalcaron la importancia de imitar a los santos antioquenos de la historia y del presente cercano insistiendo sobre la importancia del llamado cristiano: “Sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó; pues está escrito: ‘Sean santos, porque yo soy santo” (1Pe 1,15-16).

Los Padres cerraron la sesión emitiendo su bendición apostólica a todos sus hijos antioquenos presentes en todas partes del mundo.

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